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sábado, 18 de julio de 2015

TRES PUNTOS...Hablando del caos vehicular en ciudades.









Cuando los gobiernos locales intervienen en el ámbito urbano con proyectos de transportación pública, deben tener en consideración ciertos argumentos que son válidos desde la lógica de la movilidad humana; una lógica sin lógica que es producto de la creatividad de cada conductor, de cada peatón; una  sin lógica que genera comportamientos que de ninguna manera podrían ser considerados como la expresión matemática de una ley natural y por tanto imposible de definirse como ciencia como. Haría mal el interventor en pensar que el colectivo y su movilidad puedan encuadrarse dentro de una fórmula de cometido. Cada esfuerzo demuestra que la movilidad del ser humano puede ser explicada pero no comprendida de antemano. Una ciudad no se hace de la noche a la mañana y cada persona ha tenido que ir creando una consciencia ciudadana que lo ayuda a sobrevivir en el conglomerado de seres humanos rodeados de concreto, asfalto, vehículos. Su movilidad depende de su creatividad a priori. Cada mañana el ciudadano vive una estrategia que ha planificado durante años que le permite dirigirse de un lugar a otro. Esto no responde a un programa estatal o municipal, depende de su experiencia y lógica de pensamiento particular. Una persona muy inteligente encontrará mejores medios y rutas que otras.

Aún a sabiendas de esto o pese a la ignorancia en ello, los planificadores insisten en mejorar el transporte público, sin tener en consideración aquella creatividad sin lógica del ciudadano.
Si se crean líneas de transportación como autopistas, tranvías, metros se consigue en un inicio flujos libres de atasco. Es claro esto pues los ciudadanos mantienen sus estrategias de movilidad hasta que se deciden a cambiarlas. Esto sucede por una eficiente publicidad, por mejoras en los costos y/o en los tiempos. Si el ciudadano común se ajusta al nuevo instrumento de transportación lo hace al mismo tiempo que muchos de sus pares. Esto puede ser lentamente o vertiginosamente. En ambos casos llega un momento en que el sistema colapsa como fácilmente se puede apreciar en las grandes urbes, que aunque dotadas de sendos dispositivos de movilidad pública, siempre están por servir a menos de los que requieren su prestancia. Esto es porque cuando el medio es eficiente, más personas lo usan. No solamente aquellos que lo requerían sino todos los demás que planearon su estrategia de movilidad a partir del nuevo elemento.

Si hablamos de los conductores de vehículos, muy a pesar de los facilitadores urbanos de movilidad, muy difícilmente dejarán su estrategia individual por una colectiva, ya que siempre la suya será una mejor opción, cueste lo que cueste. Será cosa de milagro que el ejecutivo, el empresario, el profesional,  dejen tal servicio para acomodarse a una nueva versión de transporte que implica erogar dinero en el acto, caminar con los bultos y mantener tiempos de espera que se vuelven cada vez mayores. No, sin duda prefieren seguir cómodamente asistidos por su vehículo. Esto se puede ver claramente en las urbes con transportación pública que igual ven sus calles atestadas de autos.
Este atestamiento de coches en calles y avenidas tiene muchas razones pendientes de estudio, pero entre algunas de ellas se encuentra la jerarquización vial, aquella propuesta neoliberal que lleva el flujo de autos hacia grandes avenidas arteriales y autopistas en donde por más que se tengan muchos carriles de circulación, siempre, a la larga o a la corta se termina en congestión y atascos. Este detalle de convivencia urbana es definitivamente contraproducente para con la sanidad pública y un derroche de infraestructura física en vías alternas colectoras y locales,  que en dichos casos de congestionamiento, se encuentran siempre en desuso. Lástima da ver como las grandes avenidas se inundan de autos en las horas pico, mientras justamente al lado estas vías alternas permanecen vacías y sin uso. Este flujo de coches hacia las ciudades se ve incrementado por el ancho de estas vías jerarquizadas, no por su capacidad en sí, sino porque además en un principio el conductor se ve trasladado rápidamente a su destino. En un principio, lo que atrae a más conductores que caso contrario estarían en casa o en sus trabajos.

Otro elemento que permite que las personas usen sus coches y congestionen la ciudad es la posibilidad de encontrar fácil parqueo para su bien mueble. Claro, que muchas políticas urbanas sin profundidad en su análisis generan leyes y normas urbanas que exigen parqueos en edificios, comercios y oficinas permitiendo que los conductores tengan donde alojar sus coches mientras permanecen en la ciudad. Esto es beneficioso para los conductores y para los propietarios de parqueaderos, no para la urbe. Mientras los autos están guardados, las calles permanecen  limpias, pero al desalojar la ciudad en horas de movimiento, todo se congestiona y se colapsa.
Por lo expresado es importante tener presente tres aspectos muy importantes que deben acompañar las intervenciones urbanas de transportación masiva.

El primero es, mientras se materializa el proyecto de transportación pública, se debe planificar el disminuir el ancho de las vías en general, eliminando de hecho la tan dañina jerarquización vial y creando mejor rutas de circulación, las cuales son generalmente dadas por la experiencia colectiva de los conductores y cuya definición es producto de la simple observación técnica. Esto también va acompañado de  la utilización de dobles vías para evitar que los vehículos se enfrasquen en lugares de cruce. Muy normal sería que un planificador urbano ponga “el grito en el cielo” con respecto a esto pues de esta manera se rompe completamente el discurso de organización del conglomerado humano, lo que como dijimos al inicio no se puede considerar como ciencia y el tratar de hacerlo produce neurosis en el investigador e histeria en los ciudadanos, ya que se trata de someter a leyes humanas un comportamiento incomprendido e ilógico.

 El segundo punto, es el crear normas que disminuyan los parqueos en las urbes. Esto evitará que las personas consideren que van a tener facilidad en la ciudad para dejar su auto y eviten llevarlo para allá sometiéndose inteligentemente a la transportación pública o alternativa. Otras normas regularán el incremento de coches particulares, impidiendo que en los edificios y en las viviendas se brinden parqueos en sí mismos, lo que menguará la conveniencia particular de comprar un auto propio aunque se viva en el centro urbano. Se debe disminuir la cantidad de parqueos exigidos en edificios, comercios y oficinas y controlar el número de edificios para parqueaderos.

Esto debe, en un tercer punto, estar apoyado, por eficientes conexiones entre rutas  de transportación pública; y por la creación masiva de vías de circulación de transporte no contaminante como son aquellas para las bicicletas, patinetas y otros. No hace falta decir el impacto en la salubridad pública que esto tendría. Además para evitar que en las noches la urbe sea un problema de seguridad para las personas que usen este tipo de transportación, ha de normarse también el uso del suelo en el que se especifique que se incluya un porcentaje adecuado de viviendas en las plantas bajas y hacia las calles de los edificios que generalmente en el mundo occidental, ocupan para comercios y oficinas dichos niveles, creando sectores lúgubres cuando cierran sus puertas al terminar la hora laboral.


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño.


viernes, 10 de julio de 2015

¿El arquitecto..un investigador social?

PROPUESTAS DE PARASITIOS ARQUITECTONICOS POR PALAFITOS.

Definitivamente no.

La preparación de un arquitecto tiene otras condiciones muy particulares asociadas con la profesión de crear y construir.

Si pudiera hacerlo, como no, en el caso que la excepción dicte, ya que la mente de un arquitecto es capaz de ello y mucho más profundo que un profano, pero la lógica de la formación, de la instrucción y del cometido sincero de cumplir con las necesidades manifiestas, lo impide.

Un arquitecto se forma diagnosticando y programando necesidades. No se detiene a pensar el profesional sobre el logos de aquellas necesidades ni sobre si son o no una imposición familiar, cultural, académica. No, simplemente el arquitecto toma dicha acepción y la convierte en un evento cristalino tridimensional para ser usado.

Si a un arquitecto le piden que diseñe sobre el agua, que realice un palafito, es más que seguro que lo obtenido sea una genialidad que asombre a muchos y en especial a los que sirve, pero jamás se entendería si el arquitecto tomara las necesidades de su cliente y las convirtiera en objeto de estudio por sí mismas. No. Claro que no. La razón misma de su profesión le impide sino diseñar y dar cabida a las necesidades planteadas, más no a saber si ellas son necesidades en sí o son meras especulaciones del inconsciente del o los proponentes, si nacen de una verdad o son manipulaciones o imposiciones. Aún así se da el caso en el que poco informados y muy avezados clientes o promotores o ensalzados instructores o ministros, hacen las preguntas de paquete que buscan comprometer en la investigación extra curricular al arquitecto. Preguntas sencillas y muy de peso como: ¿Será bueno para el mercado este edificio? ¿Tendremos clientela? ¿Me convendrá el sector?; o mucho más utópicas como:  ¿este proyecto ayudará al problema habitacional? ¿Piensa usted que es adecuado para la comunidad esta idea que tenemos?

Un arquitecto que se precie de serlo no puede caer en la "investigación a vuelo de pájaro" en la  que las antes preguntas mencionadas lo enredan. Para cada una de ellas existe un especialista cuya opinión puede dar al traste con el emprendimiento, pero esa no es la tarea del arquitecto. Tal vez un arquitecto, como cualquier otro ser humano, más bien lleve "el agua para su molino" y mantenga la boca cerrada al respecto. Depende.

Un proyecto de intervención etnográfica en donde aparece un arquitecto ha de tener completamente la dirección de un antropólogo. Un proyecto social en donde se materializaran obras construidas, deberá en su liderazgo mantener a un trabajador social. No sería adecuado ni prudente ver a un arquitecto, por genial que sea, dando ideas sobre la aplicación de una necesidad nacida de la simple observación.

En esto nos detenemos, pues mucho se habla de proyectos arquitectónicos que fomentan el uso de tradiciones vernáculas de construcción, refiriéndonos específicamente a las palafitos en el litoral latinoamericano.

El litoral es necesariamente una zona inundable, una zona que en ciertas épocas del año por bendición de la naturaleza yace bajo el agua lo que le da las condiciones de ejido y de abundante paraíso. Claro, la necesidad de vivir "obligaba" a los usuarios, nativos o no, a construir sobre pilotes para evitar daños en sus pertenencias mientras las temporadas invernales anegaban las planicies.

Eso era en un tiempo pretérito. Ahora, querer sobre una necesidad sin análisis profundo, elaborar planes de intervención arquitectónica resulta a todas luces alejado de un entendimiento somero, por lo menos, de la exégesis de los orígenes de la necesidad de palafitos. Es totalmente equivocado partir de una realidad producto de necesidades ancestrales desconocidas en todas sus dimensiones para solventar situaciones actuales.

En Ecuador, por ejemplo, el gobierno nacional ha emprendido campañas y proyectos muy interesantes acerca de estos eventos naturales. Primero se recomienda a los gobiernos locales que no construyan ni permitan edificar a sus ciudadanos en zonas inundables. De hecho esto es una visión muy acertada y lógica que elimina de facto las poco acertadas ideas de que hay que planificar para los que tienden a vivir inundados. Una segunda intervención es con proyectos macros de control de inundaciones. Grandes piscinas artificiales ahora recogen el agua extra en las temporadas invernales para usarlas de manera controlada y racional. Es decir se vive en plataformas.

Así tomado el toro por los cuernos, aquellos habitantes cuya vivienda estaba sobre pilotes, transforma ese espacio, antes para que el agua fluyera libremente, es espacios habitables.

Realmente un arquitecto hace imprudencias al tratar de intervenir con propuestas que, claro esta, destacan valores de vida, pero que no son más que meros impulsos de pseudo conservación.

Resulta bonito para un hombre urbano ver pequeñas urbes sobre el agua. Pero, ¿se han preguntado alguna vez si a estas personas realmente les agrada vivir así?. Una cosa es el ver y otra el sentir.

De igual manera podríamos hablar de los materiales de uso ancestral.

La visión turística que envuelve al planeta en la actualidad quiere empañar los espejuelos de la verdadera observación. La guadua, por ejemplo, es un material hermoso, un material ecológico, con la versatilidad requerida para solventar cualquier requerimiento estructural o superestructural, incluso como elemento para vertedero. Pero les invito a vivir en una casa "tipo cabaña" construida con este material en temporada invernal rodeado de mosquitos y de calor. Ahí, la visión turística de efecto placebo, con respecto a las cabañas de ensoñador paraíso, desaparece.

Muchos dirán, pero existen comunidades que quieren vivir así en virtud de su ancestro y cultura. Muchos quieren que así suceda. Muchos, que se encuentran comodamente sentados en sus casas con aire acondicionado e internet. Entonces, vale la pena preguntarse si aquella necesidad es una verdad intrínseca de la comunidad o simplemente la proyección de imposiciones y/o miedos, por ejemplo, a dejar lo conocido; o a múltiples razones que un investigador competente podrá encontrar y definir.

Digamos que el caso se presenta y que se debe planificar para un colectivo de 200 personas en palafitos en una zona remota. Digamos que así lo quieren. Sería completamente indeseable no dotar de por lo menos los requerimientos mínimos tecnológicos a aquellos. Claro que dadas las condiciones que vivimos, estos requerimientos tecnológicos, se introducirían solos a través del uso del celular y de la Internet. Al final la comunidad necesariamente va a inclinarse hacia lo que somos en occidente y la rusticidad de los materiales será cambiada por concreto y ladrillo. Haría falta una plena intervención social para evitar que esto ocurriera, obviamente a sabiendas que el catalizador de ello son los jóvenes quienes dirán si una intención a de continuar o no. Configurar amalgamas de actualidad-ancestro es una bonita utopía del que quiere un paraíso que la Tierra a dejado de ser. Vivimos la época del arrasamiento, una época en donde el verde domina el paisaje, un verde que no es sino los arbustos sobreviviendo. Ya lejos han quedado las praderas de flores de colore, los bosques de árboles deliciosos. Solamente vivimos la belleza natural de las macetas. La belleza a quedado reducida en ésta época, a la decoración y al adorno.

Pienso que un arquitecto a priori no es un investigador social y que proyectos o concursos como por ejemplos aquellos de "viviendas sociales palafíticas" que resultan de ponderar necesidades poco estudiadas se convierten en ideas descabezadas; claro, bonitas, bien bonitas..!





PALAFITO RURAL EN LA PROVINCIA DE LOS RIOS.
LITORAL ECUATORIANO


INTERVENCION CONTRA INUNDACIONES EN PLATAFORMA QUE ENCIERRA LAS AGUAS Y EVITA LA DESTRUCCION POR INUNDACIONES. SE RACIONALIZA EL USO DEL AGUA.
EL PALAFITO ES INNECESARIO.


LOS ESPACIOS ENTRE PILOTES QUE LEVANTABAN LAS VIVIENDAS RURALES SE CONVIERTEN EN BODEGAS EN UN PRIMER MOMENTO.


EN UN SEGUNDO MEMENTO SE CONVIERTEN EN ESPACIOS PLENOS Y HABITABLES.




HACER PROYECTOS ARQUITECTONICOS QUE DESTACAN LOS PALAFITOS, CON NUEVOS CONCEPTOS Y RE-INTERPRETACIONES, ES UNA MUESTRA DE POCA PROFUNDIDAD EN EL ANALISIS DE LAS NECESIDADES SOCIALES.
UN ARQUITECTO NO DEBE SENTIRSE UN INVESTIGADOR SOCIAL.


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

martes, 23 de junio de 2015

LA BURBUJA DEL ARTE: REALIDAD O FICCION

Una aproximación crítica que parte del video “La Gran Burbuja del Arte” de Ben Lewis






RESUMEN

Ben Lewis, crítico de arte contemporáneo, entre 2008 y 2009 realiza un documental videográfico que lo traslada a las mecas del arte mundial es ese entonces Nueva York y Londres. Ya conciente de la existencia de los súper precios que envuelven la compra-venta de obras subastadas de artistas contemporáneos, se introduce en el intrincado mundo de coleccionistas, galeristas, marchantes y críticos, determinando la existencia de una burbuja económica, una “gran burbuja del arte”. A claras luces resulta cierto, pero el posterior comportamiento del mercado del arte (MA) pone dudas en el tapete de análisis sobre la existencia de tal, más bien mostrando un evento económico gigantesco, desconocido para el artista común que no acierta sino a repelerlo.

TEXTO

Una burbuja económica es un evento nacido del mercado y la especulación financiera que en un momento dado hace que un activo o un producto tenga una subida anormal de precios muy por encima de su valor intrínseco lo que ocasiona que muchos compradores se interesen en ellos con el afán de en un futuro obtener grandes beneficios monetarios. Esta subida toca límites insospechados hasta que termina reventando lo que hace que los activos o productos bajen de precios muy por debajo de su valor normal en una escalada contraria de deudas y quiebras.

Muchas son las burbujas económicas que el mundo ha visto. Las más conocidas son la Tulipomanía en el siglo XVII en Holanda en el mercado de tulipanes; la Burbuja de los mares del Sur en 1720 en Gran Bretaña en el transporte marítimo; el Crack de 1929 en EEUU en el mercado de valores; la Burbuja financiera e inmobiliaria en Japón en 1980-90; la Crisis financiera asiática o del FMI en 1997 por devaluaciones monetarias; la Burbuja punto com, entre 1997 y 2001 en el mercado de la Internet; la Crisis económica de 2008-2015 o la Gran Recesión a nivel mundial originada en EEUU; la Burbuja inmobiliaria en España entre 1997-2007. Se estima que la próxima burbuja económica será aquella relacionada con la ecología o Burbuja verde.

En todos estos casos han existido denominadores comunes por los cuáles se ha catalogado de burbujas económicas a estos eventos financieros.

En primer lugar se encuentra ese algo por el que se especula, un valor, una mercancía, un servicio. Esto puede ser formateado de mejor manera por un economista, nuestro ánimo es mejor plantear la situación por la cuál se generan las llamadas burbujas económicas. Inmediatamente se ubica el interés denodado por ese algo así llamado, un interés atípico que adviene de la ambición y la codicia. Después el exceso que se traduce en un incremento de la demanda o de compradores y también en la especulación de los precios hasta un punto de inflación insostenible. Luego se encuentra el estallido de la situación que determina la quiebra directa o indirecta por endeudamiento de los implicados y colaterales que los direcciona a eventos catastróficos en su economía, como en el caso de la Crisis financiera asiática que dejó 22 millones de personas en la pobreza en pocas semanas. Por último se encuentra un estado poco estudiado y que tiene que ver con la no insistencia en seguir en ese mismo mercado, con ese algo, así como se dieron los eventos con los tulipanes en la Tulipomanía. Esto no significa que la actividad económica de la se partió se detenga, es decir no se ha dejado de comerciar en el mercado de valores o con bienes inmuebles, sino que se cambia de ruta hacia nuevos eventos dentro de la misma línea económica o en una divergente. Es por esta razón que se han dado varias burbujas económicas a lo largo de la historia monetaria mundial. No cambian los actores sino la mesa de juego, en otras palabras.

En el caso del arte se sucede un evento inflacionario en el año 2009 producto de la especulación de los precios en el mercados del arte contemporáneo. Grandes coleccionistas como José Mugrabi, patrocinan las obras de ciertos artistas como Warhol, Hirts, Bacon, Basquiat, Pollock, Koons, en las ciudades de Nueva York (Sotheby´s) y Londres (White Cube), con el fin de incrementar sus precios hasta llegar a cifras exorbitantes, mientras a la par el mundo vive la Gran Recesión.  Estas cifras son fácilmente negociadas por ricos magnates americanos, europeos, chinos y de oriente medio. Ben Lewis, crítico de arte londinense, advierte la presencia ya de una burbuja económica. Se estaba especulando con la fama de los artistas para obtener jugosas ganancias. Las galerías y casas de subastas garantizan los precios de venta con el fin de tomar el mejor botín. Esto les lleva a mantener bloques de obras sin vender, sin salida, que a la larga ocasiona el debacle de las figuras de los artistas y por tanto la caída de los precios. Para Lewis es el momento en el que revienta la supuesta burbuja económica. Realmente se habían dado los indicadores para tomarla como tal.

Pero, el mercado del arte como bien lo expresa Vallugera (s/f), “no se trata de un mercado como cualquier otro”, “debido a la peculiaridad de su producto”. Si bien no se puede santificar al arte, pero no es simplemente un activo o un producto. En el arte se encuentran intrínsecamente la valoración de las capacidades del artista que el común de las personas no las tiene y que la sociedad en su generalidad da, como lo explica Becker (2008) “derechos y privilegios para las personas que lo tienen” (p. 12); siendo la obra artística un bien que no corrompe a quién la tiene. De esta manera se explica el porqué cuando Ben Lewis denuncia a White Cube sobre la existencia en sus bodegas de lotes de obras de Damien Hirst no vendidas ni anunciadas, muy al contrario de dañar al artista, él logra venderlas todas en mejores condiciones que las esperadas en una sola subasta. Vemos así el primer indicio que aleja al mercado del arte de la supuesta burbuja económica. Luego en 2009 ciertamente caen las ventas, mas no los precios. Dice Lewis, la burbuja ha reventado. Pero, no se ha llevado a la quiebra a nadie.

Caso contrario a lo que ocurre en cualquier burbuja económica en la que el mercado afectado tarda en recuperarse de las pérdidas, o simplemente desaparece. En el MA, al poco tiempo del supuesto crack las obras artísticas se cotizan, pues se deja de pensar en especulación, en precios que para el vulgo son exorbitantes. Sainz Borgo (2015), ya comenta sobre “una obra tardía de Pablo Picasso que fue vendida por 179,36 millones de dólares este martes (12-05-2015), cuando en 1997 costaba 32 millones: cinco veces su valor. La pieza se convirtió en una de las pinturas más caras jamás subastadas por Christie's”. No queda más que preguntarse: ¿Puede una burbuja reventar para recomponerse y volver ha ser?

CONCLUSIONES

Las obras artísticas son más que un simple activo o producto del mercado como lo habíamos dicho. Se ha tratado de percibir como una burbuja, pero su comportamiento ha sido similar en forma pero distinto en esencia. Un desatinado nombre para este evento de mercado que es realmente un gigantesco motor que exige conocimiento, comprensión y capacidad de acción, que el artista común desconoce, no comprende y rechaza. La cifras indican la necesidad de intervención, no del tipo legislativo, sino y dado el caso en el que nos encontramos, académico; enseñanza. Una mirada a vuelo de pájaro de la magnitud del evento sin visos de fenecer, ya que es un acto creativo, un acto de expresión de la humanidad misma, que participa del intercambio monetario, nos la muestra Sainz Borgo (2015) que estima que:

El mercado del arte mundial lo dominan 50 casas de subastas y 650 galerías. Y a pesar de los bajones, desde 2012, la dimensión del mercado no ha parado de crecer. Justo aquel año, la casa de subastas Christie´s incrementó sus ventas un 13 por ciento. Al año siguiente, en 2013, en todo el mundo, se subastaron unas 85.680 obras, es decir, un 0,7% más que el año anterior. (s/p)

Una puntual mirada del impresionante panorama en el que el artista ha de desenvolverse.

Participamos de la conclusión de Vallugera (s/f) en cuanto tiene que ver con la formación académica del artista en el campo del MA, “en el estudio de los mecanismos de intercambio del objeto artístico, no sólo en la actualidad, sino históricamente. Consideramos que la mejor manera de adquirir estos conocimientos es analizando el funcionamiento, las tendencias, la evolución y las dinámicas del mercado del arte en la actualidad”. Un mercado que ha de ser visto amigable y dador y no como el soporte de la ineptitud.

REFERENCIAS

Becker, Howard (2008). “Los mundos del arte”. Argentina: Universidad nacional de Quilmes Editorial.
Sainz Borgo, Karina (2015). “Vuelve la burbuja del arte: un Picasso se vende por cinco veces su valor en menos de 15 años”. Vozpópuli. http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/62159-vuelve-la-burbuja-del-arte-un-picasso-se-vende-por-cinco-veces-su-valor-en-menos-de-15-anos (visitado el 23 de junio de 2015)
Vallugera Fuster, Anna (s/f). “El mercado artístico como herramienta de estudio para el historiador del arte. Una aproximación”. Asri. http://asri.eumed.net/0/avf.html (visitado el 23 de junio de 2015)


jueves, 11 de junio de 2015

LA GRAN BURBUJA DEL ARTE CONTEMPORANEO

RESEÑA DE VIDEO











FICHA TECNICA
TITULO DEL VIDEO
 LA GRAN BURBUJA DEL ARTE CONTEMPORANEO (The Great Contemporary Art Bubble)
AÑO
 2009
DURACION DEL VIDEO
 60 MINUTOS
PAIS
 REINO UNIDO
DIRECTOR
 BEN LEWIS
GUION
 BEN LEWIS
REPARTO
 DOCUMENTARY
PRODUCTORA
 BBC Four. Fiona O'Doherty
GENERO
 DOCUMENTAL
WEB OFICIAL
SINOPSIS
Ben Lewis es un director y crítico de Arte británico que escribe para varios medios de comunicación. En 2008 se interesa por lo que para ese entonces ocurría en el mundo del mercado del Arte Contemporáneo tanto en Londres como en Nueva York y Miami, en donde descubre se movían millones de unidades económicas en el intercambio de obras de artistas nacidos posteriormente a la Segunda Guerra Mundial (1945), muy a pesar de la grave recesión económica que empezaban a vivir los grandes sistemas financieros e inmobiliarios a nivel mundial. Los multimillonarios habían convertido el mercado del arte en un juego que solo ellos podían jugar con misteriosas reglas, según Lewis, pues las obras se vendían a precios exorbitantes. Lewis, se toma un año de su vida para averiguar ¿por qué la burbuja del Arte Contemporáneo era la mayor, la más duradera y la más burbujeante? en sus propias palabras. Un documental que introduce al observador en los intrincados laberintos de la ambición, la codicia, la especulación, y la estafa; que la inseguridad puede producir en el imaginario del ser humano, ahora, en el mundo del Arte.
ANALISIS EXTENSIONAL O DE CONTEXTO
15 de septiembre de 2008, Damien Hirst a través de la empresa de subastas Sotheby´s en nueva York, sin intermediarios, vende sus obras en 111 millones de libras esterlinas, alcanzando una cifra récord de venta para un artista vivo. El mismo día la firma financiera Lehman Brothers, quiebra. Una increíble paradoja económica se había consumado.  Un mes después la burbuja estalla. Los lotes de obras no se venden y las galerías pierden la mitad de las ganancias esperadas. En 2009 el volumen del negocio cae en un 75%. Lewis afirma que la burbuja del Arte ha sido la última en reventar y que el mercado no podrá recuperarse. Su aparición en este mundo no ha sido simplemente oportuna, o producto del azar, sino ha sido él mismo quién a usado la aguja de su perspicacia para perforar y explotar el proceso especulativo. El interés que inicialmente movía a Lewis, calificado en el mismo video como detractor del Arte Contemporáneo, era la abrumadora carga económica del negocio, pero en el transcurso de su investigación, deja la imparcialidad del científico para convertirse en un jugador más, en un instigador de la burbuja, al filtrar la información de White Cube, una galería londinense, concerniente a una lista de las obras no vendidas de Hirst a los medios de comunicación quienes esparcen la noticia como un veneno en la corriente, lo que obliga a Hirst a vender directamente sus obras, consiguiendo el triunfo y el récord enunciado, pero terminando con la destrucción del mercado de ese entonces al crear inseguridad en los jugadores de este macabro juego. Un hombre que triunfa, frente a un hombre que destruye.
El documental es producido por la corporación BBC (British Broadcasting Corporation) y su canal de televisión BBC Four. Pretende ser un trabajo imparcial de investigación pero arremete contra lo investigado, convirtiéndose más bien en un thriller de acoso y   persecución. Debido a que la BBC opera bajo el mandato de una carta real que garantiza su independencia frente a controles de tipo político o comercial, el video ha sido divulgado libremente.
ANALISIS INTENCIONAL O TEXTUAL
a.- Narración:
La historia esta constituida por una secuencia de entrevistas y comentarios que dirigen el documental por una introducción en los medios críticos del arte, de la que se extrae la pregunta sobre la burbuja del Arte Contemporáneo y su tamaño; recorriendo las casas de subastas, galerías e incluso casas de grandes coleccionistas como José Mugrabi, que posee 800 obras firmadas por Andy Warhol. Asiste a subastas y participa de los millonarios eventos. Delata la especulación en el financiamiento y puja de las galerías a favor de sí mismas. Evidencia los perjuicios de las garantías y seguros de arte. Desmiente la información que las empresas estiman sobre el mercado y por fin asiste al debacle de la burbuja. La sentencia.
Existe una lógica concatenación de eventos, pues de un mero vistazo de cuentas, se descubre los procesos de intervención de los coleccionistas quienes se aprovechan de los privilegios que la sociedad brinda a los artistas, usando sus obras como objetos de mercado, de especulación. El efecto de este descubrimiento es su accionar develando obras no vendidas de Hirst, lo que desencadena el epílogo del video. Sin tal acción final, la burbuja no habría sido reconocida.
b.- Análisis Actancial.
Durante el rodaje del documental no existen actores más que el mismo Lewis.
Lewis es un camaleón. En un primer momento es el curioso observador. Luego es el interesante adulador de coleccionistas. Enseguida se convierte en el policía encubierto, pues delata las acciones de estafa bancaria de la firma UBS y de la evasión de impuestos de los donadores de arte. Toma partido convertido en el héroe local de caricatura, al delatar a los malos y sus encubiertos lotes de arte. Finalmente es el místico que exhorta a huir de los defectos humanos.
Lewis es el protagonista, pinta su auto como arte. Los coleccionistas son los ayudantes. Los galeristas son su némesis.
c.- Rasgos Estéticos Audio Visuales
           
PUESTA EN ESCENA: No existen escenografías. La filmación se hace directamente en las viviendas de los coleccionistas, en los despachos de los críticos, en las salas de subastas. La iluminación y el sonido son naturales.
PUESTA EN CUADRO: El documental no tiene el interés de generar estudios visuales de ningún tipo. Se muestra directamente los rostros de los entrevistados, sin tratar de captar, por cuanto no son actores, las sutilezas de sus emociones. Las tomas son directas y los ángulos en cuadro.
PUESTA EN SERIE: Es realizada por el mismo Ben Lewis. La trama es interesante y en secuencia lógica. La historia compromete al observador, procurando que éste acepte las acciones de Lewis y califique los hechos mostrados como verdaderos y productos del azar.
SINTESIS
¿Qué es lo que quiere decirnos el video?
Es esta una pregunta cuya respuesta es muy visible en este documental que resulta a las claras manipulando los hechos.
En todo negocio se habla de tratos que se sostienen a través de la confianza y la seguridad. Sin en ellos no se podría concretar ninguna actividad comercial en el mundo del mercadeo. Cualquier interferencia   que reste o corte dichas emociones en la transacción, inevitablemente llevará a esta a un fracaso. No depende de la cantidad monetaria, ni de los objetos comerciados. No depende de que sea arte o bonos o inmuebles. Depende de la ganancia que se pueda obtener y de la seguridad que ello brinda. Por tanto, me pregunto: ¿si Ben Lewis no hubiera delatado a White Cube, se habría producido la corrida de los coleccionistas y galeristas en el mundo que habían fabricado, evitando esto el colapso de la supuesta burbuja económica en el arte? Es evidente que no por cuanto, la desbandada de los coleccionistas se produce a raíz del acto de Hirst, presionado por la denuncia de sus lotes no vendidos y guardados. Lewis atacó la seguridad del campo relacional establecido, atacó los cimientos de aquella red de actividades humanas. Ningún mercado se sostiene por la inseguridad. La inseguridad hace que los hombres se rodeen de límites, de muros, de topes y de temor. Si este evento no ocurría, no se hubiera dado el estallido de la burbuja de la manera vista. Hablamos de un documental que manipula al observador haciéndole creer en los postulados iniciales y que además hace ver a su creador, director, guionista, como un genio visionario.
¿Qué nos quiso decir el video? La respuesta está en la manipulación.




Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

domingo, 3 de mayo de 2015

CONCIENCIA EN LA CIUDAD

Vivificar las calles...






La normativa urbana es un maravilloso o un nefasto recurso para convertir las ciudades.

Normativas de adecentamiento como son el impulsar el mantener limpias y pintadas las fachadas de la viviendas y edificios logran efectos positivos en el entorno. Leyes que determinan el soterramiento de instalaciones sanitarias, eléctricas, telefónicas, de televisión, impulsan la ciudad a niveles de claridad y seguridad. Regímenes que disminuyen los parqueos en edificios, logran el desuso del automóvil privado. Articulados legales que promueven en la ciudad las dobles vías y las rutas de circulación, eliminando las anchas y contaminantes vías, proporcionan a los habitantes inigualables fórmulas de sanidad.

Pero, nos hemos preguntado alguna ves ¿qué pasa con aquellas urbes donde solo existen comercios hacia la calle? ¿donde se considera la calle como lugar de tránsito únicamente? ¿donde la vida, el bullicio, la actividad es cosa de horas diurnas? ¿donde la delincuencia se toma las esquinas, los porches y aporticados por falta de personas circulando, viviendo, jugando...? ¿donde prima el cerramiento que convierte el barrio, el sector en un complejo carcelario?

Esta es la realidad de las ciudades neoliberales que están pensadas solamente para el mercadeo tras vitrina, para los negocios con empleados, para el dependiente en mostrador. En estas ciudades existe mucho andar, mucha actividad de luces, de letreros pero no de gente que vive, no de gente que atiende su propiedad. En dichos centros terminada la hora laboral, terminada la vida. No existe más que basura y polvo. La noche llega y las puertas enrrollables inertes son el escenario perfecto para la acción ilegal bien o mal intencionada. Las sombras se apoderan de ciudades así. Nadie se atreve a salir y a circular por veredas que en horas de la mañana pululaban de compradores. Una ciudad sin vida, una ciudad inconsciente.

¿Cuál la salida?

Muy sencillo. Las ciudades en conciencia deben administrar sus normas para que los predios no llenen sus fachadas de negocios, sino que por lo menos el 50% de plantas bajas o de plantas arquitectónicas que se enfrentan con la calle sean de viviendas. Viviendas que tengan diseños que proporcionen a los usuarios espacios para la adecuada relación con sus vecinos y amigos. Estos lugares así diseñados permitirán que las comunidades se apropien de veredas y calzadas para su uso familiar o comunitario.

Hermoso es pasar por barrios donde la calle se convierte en una extensión de las casas, cuyas puertas permanecen abiertas y entre vecinos departen por mejores momentos. En lugares así muy difícilmente la delincuencia se asienta y se reproduce.

No sería un mundo mejor pero si uno más humano.



Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

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