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martes, 29 de agosto de 2017

ARQUITECTURA RETICENTE

ARQUITECTURA RETICENTE
Autor: Erick Bojorque Pazmiño
Fecha: agosto de 2017








Antecedentes.

Ser arquitecto es edificar obras edilicias, pero también implica la edificación de sí mismo, pues solamente la persona consciente puede hacer arquitectura que logre la sanidad de las personas usuarios. No es errar ubicar la arquitectura muy cerca de la sanidad pues históricamente los arquitectos han tenido que ver con la salud. Apolo era el constructor de las ciudades, pero también el que proporcionaba las mejores condiciones de vida para la humanidad asentada en tales trazos. Ptah, dios egipcio creador, no solamente era el edificador de ciudades sino también era aquel que se auto edificaba. Por lo tanto, la arquitectura y su manifestación están relacionados con sanidad. Al desarrollar la Arquitectura Energética Consciente que es un modo de pensamiento y de diseño que une tanto lo académico con la sanación pránica y la gnosis, nos vimos en la necesidad de dotar de una estética a dicho modo proyectual y lo encontramos en la reticencia.

La búsqueda nos permitió comprender que la estética no es belleza y su cristalización, sino que siendo una parte de la filosofía se corresponde por lo mismo en una manera de asimilación de la verdad aprehendida a través de la percepción sensible que en el ser humano se ejecuta a través de los cinco sentidos físicos, los cuáles se convierten por ello en las herramientas que inducen hacia la verdad en el profano que sabe cómo poner atención plena a los eventos externos de la materialidad física para que las impresiones de él, labren los surcos que lleven a la verdad del instante. Esa inducción estética la denominamos reticencia.

Verificando tal propósito tratamos de vislumbrar lo que occidente y oriente han hecho al respecto de la estética, sin retrotraernos de manera anacrónica sino con la simplicidad de la pregunta tal, de ver.

En occidente, la estética solamente mira lo formal, la plástica, la belleza; la que, en arquitectura, se sostiene en los tratados de un solo constructor romano con filiación al mundo de la ingeniería como lo era el pueblo romano al que pertenecía y que es Marco Vitruvio, quién tuvo la fortuna post mortem de ser la única fuente de inspiración para el renacimiento occidental desde su tumba en Pompeya. Si bien no lo dijo directamente, pero sus palabras “venustas, firmitas y utilitas” que en español resultan ser “belleza, firmeza y utilidad” han dado origen a gran parte del pensamiento arquitectónico de la época que a ultranza ha convertido la hermosa profesión en un proceso funcional alienante que ha ocasionado gran trastorno en el mundo social al que nos pertenecemos.

Por su parte oriente ha influenciado decididamente en occidente tanto en el arte como en la arquitectura a través de dos fuentes: la japonesa y la china.

La arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wrigth, aunque no aceptada por él, fue efecto del acercamiento del arquitecto a los templos japoneses. Pollock y el salpicar pintura tuvieron fuentes de inducción desde la obra de Mark Tobey versada en el grabado japonés. Oriente siempre ha tenido algo que aportar al mundo occidental. En Japón lo que interesa en el arte es el equilibrio que surge la consciencia del Budismo Zen, que convierte la naturalidad en la estabilidad de los pares opuestos en acción. Nada en el cosmos es sino dual. Existe lo blanco y lo negro, lo alto y lo bajo, lo concreto y lo reticente. Nada escapa al dualismo y el ser artista tanto material como de sí mismo es la viva expresión de un maestro.

El camino estético taoísta chino revela la sincronicidad de lo natural y la pertenencia del yin y el yang en fusión. Un artista del tao concreta su actividad a través de las cuatro reglas de la empatía, el ritmo vital, la reticencia y el vacío. Cada una de estas reglas van guiando al artista para que su obra sea la manifestación de su maestría interior.

Como podemos ver tanto en la antigüedad como en la época más cercana a la nuestra el arquitecto y el artista son fruto de su propia edificación que consecuentemente tiene que ver con la sanidad de las edificaciones y por extensión de las agrupaciones edilicias.

Muy interesante nos pareció entonces esa cercanía entre las reglas de la maestría taoísta y las columnas torales del templo del conocimiento griego, base de nuestra civilización, cuyos fustes se revisten de ciencia, mística, filosofía y arte. La ciencia tiene que ser empática con la fenomenología para lograr descubrir los secretos de la naturaleza. El ritmo vital es la fuerza mística del cosmos y la sincronía es el resultado del equilibrio en ella, tanto como lo es lo espiritual en occidente. La reticencia es la filosofía, el arte, si lo podemos también llamar así, de inducir la verdad que es justamente lo que habíamos estado buscando y que comprendería el soporte estético de la Arquitectura Energética Consciente. El vacío que se corresponde con el arte que es justamente la gran fuerza de “hacer nada” y “nada ser”.


Las herramientas de que se vale son los propios sentidos físicos y la audacia de edificar por sobre algo superior a la gravedad misma y que son los paradigmas estorbos que los patrones familiares, sociales, imponen. Si el arquitecto no es capaz de levantarse por sobre sus propias limitaciones que tienen que ver con la carencia de consciencia, que lo hace vivir siguiendo los mismos derroteros mecánicos, jamás podrá convertirse en luz para sus semejantes. Diseñar, construir y vivir como siempre se ha vivido, entonces ¿en dónde se encuentra el mérito? Pensar que lo que los modos de vida que sostenemos son los únicos y los mejores, es estar dormido ante la profunda manifestación de la naturaleza. Veamos solamente el caso de la vida sedentaria que se originó cuando los seres humanos dejaron de ser cazadores. La vida como la conocemos se asienta en ello y no por eso es la única forma de hacerlo. Un arquitecto reticente que practica la arquitectura energética consciente mira los paradigmas sociales, los comprende y los supera. La inducción social es el resultado de la propia edificación ya que “¿no es la auténtica creatividad una forma de emancipación de las limitaciones de la tradición más que un rendimiento a sus doctrinas?” (Pallasmaa. 2016,  p. 106)


Lo que se espera.

“La arquitectura trata acerca del mundo, de la vida y de los significados existenciales, más que de los estéticos”, (Pallasmaa. 2016, p. 113)

Esperar pertenece al tiempo y el tiempo a una moral y un espacio determinado. Cuando pensamos en el tiempo lo hacemos en pasado, presente y futuro trasladando nuestra atención del instante dado. Al hacerlo nos ubicamos como los que observamos, analizamos y juzgamos, por ello es una situación moral ya que depende del punto de vista. El espacio por el contrario tiende a permanecer ahí en donde se encuentra por ello es el referente. La arquitectura según Pallasmaa trata, interviene, toma en consideración, como lo habíamos visto como un docto sanador, al mundo, a la vida, pero como espacio y no como tiempo. El espacio enraíza, mientras que el tiempo desvanece. Para Pallasmaa “las ideas y las experiencias del tiempo se han visto suprimidas y reemplazadas por las del espacio” (Pallasmaa. 2016, p. 115) ya que se advierte la necesidad de vivir el presente de la espacialidad por sobre la moral que el tiempo ejerce. Por la velocidad en los cambios el tiempo se detiene, mientras que el espacio permanece y ¿por qué permanece?, simple y llanamente por la pertinencia sensorial física de la que está dotado el ser humano.

La mente puede viajar en el tiempo, pero los sentidos físicos mantienen en el espacio a la persona. La estética comprendida como la inducción reticente desde los sentidos físicos de una verdad deja de ser temporal y se convierte en el espacio que emerge a cada instante de la misma realidad personal. La arquitectura deja lo formal, para convertirse en el acto relevante que “permite experimentarnos a nosotros mismos como seres completamente corpóreos y espirituales” (Pallasmaa. 2016, p. 123)



Mientras que el cerebro controla nuestro comportamiento y los genes controlan nuestro plan de diseño y la estructura del cerebro, el entorno puede modular la función de los genes y, en última instancia, la estructura de nuestro cerebro. Al proyectar el entorno en el que vivimos, el proyecto arquitectónico modifica nuestro cerebro y nuestro comportamiento” Fred Gage (Pallasmaa. 2016, p. 122)

Es natural que de tanto repetir terminas pensando como aquello que haces. Es natural. Un arquitecto funcionalista no verá más allá que la disposición y la organización del flujo de personas como lo ideal y hasta lo trascendente. Miremos como todas las edificaciones actuales están contaminadas de dicho paradigma. Su vida será esa y la vida de los demás el reflejo de aquella. De tanto vivir en un edificio funcional terminas siendo un robot. Esa es la condición que nos explica Pallasmaa. No se trata de una visión materialista, sino de procesos genéticos. Tanto es así que, para edificar una vivienda, ya no se necesitan de arquitectos, simplemente la ama de casa es capaz de repetir el condicionamiento y lograr el hogar perfecto, pues se acomoda dicho trazado a los patrones mentales que lleva fuertemente enquistados. Veamos el triunfo de las urbanizaciones privadas, de los planteamientos funcionales. Son tan sencillos de aplicar por su condición de paradigma que hasta generaron burbujas inmobiliarias.

El arquitecto reticente es distinto. Es un edificador de su propia consciencia y hace cuanto más grande de su vida una obra maestra.



El impacto que un edificio tiene sobre la ciudad es imperecedero, tan o cuán grande como el del nacimiento de un infante en la familia. No es un simple acto de construcción casual, es el nacimiento de un nuevo ser con características identitarias trascendentales para la urbe. “Los edificios y las estructuras de distintas épocas enriquecen la experiencia de los lugares, pero también refuerzan nuestro sentido de pertenencia, de arraigo y de ciudadanía”, (Pallasmaa. 2016, p. 119). Los edificios no son simples hechos aislados de la ciudad, son verdaderos referentes de la condición humana de un instante.

La ciudad contemporánea es producto del arquitecto funcional y de la arquitectura que busca en la producción su permanencia y ¿hacia dónde nos ha llevado esto? Veamos el caso de Homs en Siria que fue duramente bombardeada en 2015, la arquitecta Al-Marwa Sabouni nos ilustra cómo la arquitectura actual jugó un papel importante en la destrucción de la ciudad que, como dice “la arquitectura juega un papel clave en si una comunidad se desmorona”, (Gomez, 2016) indicando las trasformaciones que la ciudad siria sufrió durante el siglo pasado al ser sometida a filosofías urbanas que “separan comunidades según clase, fe y riqueza”, (Gomez, 2016).

Así, “conforme la forma del entorno construido iba cambiando, lo hacia el estilo de vida y el sentido de pertenencia de las comunidades que también empezaron a cambiar”, (Gomez, 2016), y a distanciarse. La zonificación urbana funcional destruyó el sentido de comunidad entre las distintas comunidades que conformaban la ciudad lo que permitió que se alimentaran las posiciones sectarias y de odio. La ciudad es la extensión de las edificaciones y si una edificación está enferma puede enfermar a toda la comunidad. La ciudad funcional ha fracasado.

La ciudad reticente será una ciudad sana en donde cada edificación es la suma de detalles que inducen al despertar.



BIBLIOGRAFÍA

Pallasmaa, J. (2016, p.89). Habitar. Madrid: Gustavo Gil. Impreso.

Gomez, C. (Junio de 2016). Cómo la arquitectura de Siria creó las bases para una guerra brutal. Recuperado el 03 de Agosto de 2017, de https://www.ted.com/talks/marwa_al_sabouni_how_syria_s_architecture_laid_the_foundation_for_brutal_war?language=es#t-152196

miércoles, 15 de febrero de 2017

Hacia un Estilo Estético





El segundo principio hermético sobre la correspondencia indica con entera claridad la característica esencial de la manifestación natural en todos sus planos de ser tal y cuál lo es aquel visible a nuestros ojos en el mundo físico cuando establece <> (Trimegistro. Pág. ) indicando de esta manera que lo que se aprecia con los sentidos físicos es un reflejo exacto de lo que es la naturaleza en su totalidad. Un acto tan sencillo como observar indicaría por tal principio que existiría una realidad que también observa y se refleja. La presencia de piernas nos indica por ejemplo la posibilidad de un camino tanto físico como uno emocional, mental, volitivo, anhelante y realizador. Si para trasladarnos a un punto físico necesitamos de nuestros miembros inferiores y de un sendero, para lograr un estilo necesitamos de un gramado y de un aquello a dónde llegar por correspondencia. La historia de la arquitectura y de los distintos campos del conocimiento como se los conoce en la actualidad están llenos de tal necesidad de traslado y de un objetivo anhelante que varía según la postura del investigador que en un caso ha versado en la ruptura de paradigmas y desplazamientos como bien lo indica Peter Eisenman al decir:

<<Toda la arquitectura que conocemos a la largo de historia ha sido un discurso crítico. La arquitectura requiere el desplazamiento de las convenciones, por lo tanto es crítica. La historia de cualquier disciplina es sobre el desplazamiento de convenciones>> (Eisenman. Pág. 1)

Podemos observar como las palabras usan a Eisenman para definir su necesidad de versarse sobre lo conocido al decir para enarbolar una postura crítica sobre ello al determinar personalmente que y que esta postura es tal que es necesaria para y necesitada de acciones que permitan como si de una camisa de fuerza se tratara para delatar aquello mismo y poder moverse a manera de semper sobre los hechos habituales o capacitándose a sí mismo para establecer un anacronismo. Resulta cierto tal postura que lo llevó a estudios sobre las plantas arquitectónicas de edificaciones renacentistas para conocer la secuencia de usos de volúmenes, planos y líneas en su estética para luego con postura crítica desplazar estos elementos geométricos con el semper de la sobreposición  y hacer un nuevo estilo racional de diseño que ha influido directamente en el mundo del diseño arquitectónico que trabaja especialmente en la morfología de los hechos edilicios restando importancia a los demás aconteceres del ánima de una edificación. Un ejemplo maravilloso de su acción de conocer-desplazar-sobreponer es la de 1969 en Lakeville, Connecticut.








Para Eisenman existe una necesidad personal acuciante como lo es habitual en los arquitectos procedentes del período moderno de la arquitectura de sostener sus propuestas dentro de algún tipo de racionalidad que encuadre sus desplazamientos hacia un canon clásico. Parten entonces de una convención, de un dogma para luego convertirlo nuevamente en una convención. Es la trampa de la racionalidad.

Otra postura de investigación de lo estético es aquella que Adolf Loos delata en sus relatos de la vivencia artística en Viena a inicios del siglo XX en circunstancias que toda Europa buscaba una identidad definida para cada nación cuya materialidad se encontraba enfrentada a la vulgarización que la industrialización causaba al provocar la pérdida de los valores artísticos como de manera similar en nuestra época ha causado la globalización. Dice entonces:

<<De nuevo, alguien que no trabaja con los usuales lugares comunes  arquitectónicos  sino que busca  --y consigue--, con la ayuda de los materiales, efectos nuevos, insospechados>> (Loos. Pág. 42)

Para Loos no es de extrañar que se logren novedades pues es algo natural lograrlo cuando no se siguen los de composición estéticos. Para él es imprescindible el trabajo que busca, la postura de investigación de asomo cuya ventana son los materiales, que inevitablemente llevan a un final feliz. Su discurso entonces nace de aquella eterna búsqueda de lo propio identitario que da rienda suelta al material como elemento de pertinencia. Claro para las luces contemporáneas todo era parte de un gran debate mundial sobre la industria vs la artesanía pero importante es observar que la estética en su esencia es el identitario que todos quieren establecer. La trampa de tal discurso es querer algo para sí aunque Loos se divierte en el logro, en lo insospechado. Aquí lo que existe es una acción sin imitar.

Como podemos observar la investigación estética es el claro resultado de la postura del investigador, quién influenciado por los modos de manifestación de su existencia, hace avances por sobre lo existente sin hacer una imitación, avances que tienen que ver con su capacidad de desprendimiento de las convenciones, delatándolas como en el caso de Eisenman para soportarlas con nuevos alcances y logrando de a poco efectos insospechados como lo indica Loos. Aún así nos queda en el tapete del enjuiciamiento el camino que occidente ha dado a esta investigación que siempre tiende a sostener la individualidad personal o nacional dejando de lado la importancia de aportar en el ser humano eso que es dable llamar consciencia y que ciertas obras maestras permiten despertar en el observador.

<<Nunca en la ya larga historia cultura de Occidente se había escrito tanto sobre arte como en nuestros días, ni existieron jamás tal cantidad de artistas; paradójicamente nunca el entorno físico diseñado por el hombre había sido tan antiestético. El arte occidental, como otros aspectos de nuestra cultura, ha caído en el mecanismo del sistema económico materialista, donde la eficacia y el funcionamiento prevalecen sobre la belleza y la calidad. El arte de hoy, controlado por el incentivo del beneficio, no puede desempeñar la función social que siempre ha tenido: hacer consciente el subconsciente, abrir las puertas de la percepción y dar forma expresiva a los grandes temas que preocupan a la sociedad en cada generación>> (Racionero. Pág. 3)

Racionero expresa maravillosamente tal dejo que el modo de investigación occidental tiene, ese sesgo mecánico del arte y de la arquitectura que fue labrado en la primera mitad del siglo XX y que fue puesto en burla en la segunda; un sesgo que ha llevado a la estética al borde existente entre la verdad y lo falso. Lo bello no interesa en el sentido moral de la acepción sino aquella connotación que hace que lo que existe tanto en el arte como en la arquitectura sea a todas luces bastante cercano al error y a la falsedad y no a la verdad o a aquello que hace del ser humano un ser consciente un ente energético capaz de materializar sin imitar. Aquellas posturas negativistas que Adorno nos muestra del arte y por extensión de la filosofía y que convierte a los artistas en exaltadores de las rupturas, lo emergente, lo no convencional con el único fin de hacerlo, han convertido a la estética en un ente con síntomas de enfermedad más que de sanidad. Veamos el caso de las ciudades contemporáneas cuya estética producto de las alegorías anacrónicas de arquitectos y urbanistas posmodernistas de la segunda mitad del siglo anterior han causado una destrucción de la verdad al imitar la estética histórica a discreción como el caso de la comunidad Seaside en Florida en Estados Unidos que someten a los usuarios convencidos de vivir en un paraíso a una vida entre murallas medievales de condominios privados con guardias de seguridad y grandes cerramientos que los vuelven esclavos de un sistema cuyo esquema se replica en las ciudades funcionalistas cuyas calles y avenidas no hacen sino encarcelar la actividad social y destruir la comunidad humana que deja de serlo para convertirse en una sociedad de producción. La estética no reclama un camino, una búsqueda, es el ser humano que quiere la verdad en los actos estéticos, no simples réplicas que pueden o no evidenciar algo racionalmente. Podemos mirar algo a este respecto con el trabajo del arquitecto Rem Koolhaas en la Biblioteca Central de Seattle proyectada en 2004 y cuya espectacular metodología de diseño racional funcional sometió a la morfología del edificio a algo irracional, una contradicción predilecta por el arquitecto Koolhaas que nos habla de una exaltación del pensamiento moderno racional y a la vez una destrucción del mismo con su materialidad. La estética llevada al campo de lo moral de ser o no ser bello. La estética reclama un posicionamiento distinto.

Seaside

Biblioteca Central de Seattle.


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño


martes, 4 de octubre de 2016

REFLEXIONES EN EL MUNDO SOBRE EL PAPEL DE LA ARQUITECTURA EN LA SANIDAD HUMANA







Podemos apreciar claramente que el discurso de la arquitecta Marwa tiene que ver con la ARQUITECTURA ENERGÉTICA CONSCIENTE  y sus tres principios:


  • PRIMER PRINCIPIO: Toda edificación es un ser vivo energético.
  • SEGUNDO PRINCIPIO: La ciudad es la extensión de cada edificación.
  • TERCER PRINCIPIO: Toda edificación puede enfermar y ser sanada.


Mayor información en ARQUITECTURA ENERGÉTICA CONSCIENTE
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Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

viernes, 30 de septiembre de 2016

INTERVENCIONES URBANAS POR RECETAS...

MEJORAMIENTO DE VEREDAS EN LA FLORESTA
Quito-Ecuador
2016

Las recetas no solamente están presentes en la cocina y su arte, son también aplicadas sin reflexión en todos los campos del conocimiento, el urbanismo no es la excepción.






Cuando un artista culinario investiga organolépticamente los sabores de las especies y su mejor combinación e integración, transformación y alquimia, para convertir los alimentos que sirven en manjares y delicias; crean, si es su posibilidad, disposiciones cualitativas y cuantitativas de estos alimentos y aliños que llaman "recetas". Estas recetas se transmitían de labios a oídos antiguamente y se publican de manera escrita o por la web en la actualidad. La receta, como es lo lógico, funciona si se la aplica exactamente como está indicada para que sea una prueba más de la calidad de su creador. Una receta puede también ser mejorada o destruida, dependiendo de quién la usa. Pero una receta es una receta, no es un hecho transformador en sí, pero es dable en su naturaleza el ser criticada y juzgada. Quien aplica la receta salva su reputación, pero se vuelve un imitador. Un imitador es ser sin reflexión y lleno de temor. Muy al contrario cuando la receta es reflexionada, es analizada según una postura particular, puede ser trascendida, no por sí misma, sino por la pertinencia del investigador que con sapiencia la usa para adaptarla, transformarla y darle nuevas manifestaciones culinarias. Esa es la postura con libre iniciativa y consciencia.

Podemos ver en la propuesta en la calle Valladolid que existe una receta, una receta aplicada por imitación. Imitación que obedece a los movimientos internacionales en favor de los peatones y en favor de lo natural que buscan que las calzadas ya no solamente sean "propiedad" de los autos que "satanizados" cargan con el peso del problema de la contaminación ambiental planetaria, de la movilidad urbana y de la pobreza de los pueblos; esto último en el sentido muy adecuado que tiene que ver con las inversiones sociales en construcción de vías que son mucho más abultadas y gigantescas que aquellas que pueden servir a los peatones y a la movilidad urbana alternativa. También dentro de este tópico es una realidad a tener en consideración, aquellas propuestas que dicen que "se crea la necesidad de compra de autos para favorecer a las transnacionales" de una manera velada e intrínseca, que con toda la razón evidencian que no solamente se mercadea sino hasta se educa a los pueblos con tal paradigma y estándar de felicidad que es el tener auto. Pero, volviendo a la receta aquella que dice que son los peatones los que deben tomarse las ciudades, la aplicación de ella sin discusión alguna hace que se diseñen y se intervengan espacios urbanos solo con esa premisa de apropiación sin tener en consideración que la esencia misma de tal pensamiento de apropiación tiene que ver con la convivencia y el uso del espacio público por no solo peatones y ciclistas que representan igual movilidad, sino por vecinos, paseantes, turistas, moradores, y demás ciudadanos que apropiándose del espacio cedido por los autos convierten a la "ciudad modera" en una "ciudad para vivir". Mirar la ciudad con espacios ganados a los autos, es solo la visión de recetario, porque la reflexión nos llama a la consciencia de comprender que no solamente se pretende quitar espacio a los vehículos sino permitir que los ciudadanos se tomen la ciudad para hacer vida pública. La ciudad actual "moderna" es cerrada hacia adentro, lo que es resultado de la educación misma de los pueblos con visión productiva, que se sostiene queramos o no con los autos y que para nada piensa en los seres humanos como seres sociales y conscientes.


VISTA DE LA CALLE VALLADOLID EN QUITO
ANTES DE LA INTERVENCIÓN EN FEBRERO DE 2016



LA INTERVENCIÓN URBANA QUE CUMPLE CON LAS RECETAS DE EMPODERAMIENTO PEATONAL Y NATURAL DE LAS CALZADAS SE CONVIERTEN EN LUGARES "BONITOS" SIN MÁS USO QUE EL ESTÉTICO.
¿DÓNDE ESTÁN LOS CIUDADANOS?
¿QUÉ MEJORA EXISTE ENTRE LOS PREDIOS PRIVADOS Y LA CALLE PÚBLICA?


LOS AUTOS HAN SIDO DESPLAZADOS PERO ¿PARA QUÉ?




Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

jueves, 15 de septiembre de 2016

OBRAS MAESTRAS DE ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA







Creo importante que un arquitecto tenga directrices sobre las que deslizarse en el proceso de su propia creación y manifestación como arquitecto. Estas directrices obviamente están dispuestas por lo que otros arquitectos han hecho de la bella profesión. De la misma manera que, por ejemplo, un guerrero se prepara para el combate con el ancestro de conocimientos que sus predecesores tienen sobre el acto de guerrear que le capacita ante unas situaciones conocidas y que se espera sean suficientes como para alzarse sobre los contrarios, a no ser que aquellos tengan mayor bagaje cultural al respecto; un arquitecto ha de conocer la historia de la obra construida y dentro de ella tener unas preferencias que lo enrumbaran en su devenir creativo. Muchos arquitectos solo crean y esto es genial. La genialidad se ha manifestado siempre como un gran atributo capaz de dar trascendencia al pensamiento y a los actos creativos muchas de las veces convertidos en faros guías de la consciencia pública. La historia está llena de tales hipérboles, pero aún la genialidad tiene un ancestro cultural conocido o transmitido y que se constituye, si lo pudiéramos decir así en el "estado del arte" de tal situación. Este "estado del arte" es lo que se ha hecho, lo que se está haciendo y lo que se pretende ya, en un punto determinado hacia adelante, hacer, sobre la arquitectura en este caso. Por tal razón y no verdad, me atrevo a dilucidar desde mi óptica muy particular siete obras arquitectónicas que las considero "obras maestras" del acontecer arquitectónico. Digo "obras maestras" considerando como obra maestra a un algo nacido de la lucidez y la experticia de un ejecutor docto o no pero que pudo en ello materializar las columnas torales del conocimiento, a saber: la ciencia, la filosofía, la mística y el arte. Ciencia, por cuanto supo agrupar los conocimientos necesarios y los tradujo en hechos concretos de manera metódica, legible y evidente. Filosofía, ya que supo ser fiel a su anhelos y a sus principios creadores de una verdad particular que lo acercan a una verdad universal, plasmada en ese algo. Mística, porque al hacer la tal obra maestra tradujo para sí todo el esplendor de la propia certeza. Y Arte, ya que supo plasmar en su materialidad cada componente concreto en una situación cercana a la perfecta armonía para cada parte y para el todo. Una obra así dispuesta es una "obra maestra" que trasciende los estratos convencionales de una época para ubicarse en los sentidos de quién la observa, la toca, la huele, la escucha y la gusta, conmoviendo su alma y hasta despertando su consciencia. Vemos obras maestras de la arquitectura, por ejemplo y muy evidente por cierto, en las catedrales góticas por cuyos elementos se destilaban conocimientos milenarios constructivos y esotéricos que el sapiente, en el caso de los segundos, al seguirlos podría obtener hasta la inmortalidad. La arquitectura tiene en sí esa condición de permitir que quién que la toma pueda ver a través de sus ojos aquello capaz de materializarse con maestría, aquello capaz de convertirse en trascendente. Lamentablemente la arquitectura fue desligándose de su condición maestra al separarse y descomponerse de la totalidad del conocimiento en sus partes dándoles autonomía e independencia mal formulada, viéndose esto en la ciencia, cuando solo se toma en consideración aquella parte mecánica, prefabricada, empresarial, tecnológica de los elementos edilicios; viéndose esto en la filosofía cuando los arquitectos separan la teoría de la práctica, el pensamiento de la vivencia; viéndose esto en la mística cuando la arquitectura se la mira y es considerada como el m2 de construcción; viéndose esto en el arte cuando los edificios no sanan sino enferman a sus usuarios y no transmiten ninguna enseñanza, ningún estado, nada trascendente. Claro, a cada ruptura le pertenece un período de tiempo. La arquitectura fue separada del arte, la mística, la filosofía cuando apareció la imprenta y la difusión de las letras. Ya no se requería de la edificación para ser escrita y ser leída, para grabar y transmitir un mensaje consciente, haciendo inevitablemente caer de a poco y desde el siglo anterior a la arquitectura en manos de la ciencia desenfrenada. Pero, aún así, existe y se manifiesta la maestría a través de aquellos que han tocado su vocación y han permitido que la arquitectura los ame. Estas personas, estos arquitectos son variados y pertenecen a distintos períodos de tiempo, lo que nos lleva entonces a lo contemporáneo. No nos interesa tanto el volver sobre los pasos ya caminados de las "obras maestras" históricas, sino detenernos en lo que está cerca nuestro. Para el arte y más específicamente para el Mercado del Arte es considerada una obra contemporánea cuando el artista que la "produce", y utilizo el término "produce" por cuanto los artistas de ésta época son marginados dentro de la esfera de la "demanda" de la "compra-venta" siendo ese su destino, su fin ultérrimo; ha nacido luego del 1945. No tiene nada de extraño esta demarcación por cuanto luego del final de la Segunda Guerra Mundial, fue el "mercado" y su ideología la que ha prevalecido. Ahora, por mi parte me quedo en la consideración de contemporaneidad establecida a partir de la posguerra por cuanto la obra, el estudio, la enseñanza y la creación arquitectónicas así enmarcadas hasta hoy, tienden a tener ese dejo científico-comercial-tecnológico que ha mancillado a la arquitectura universal, lo que permite dilucidar con mayor facilidad, qué edificios han sido tratados rompiendo el paradigma cultural contemporáneo y que por lo mismo se acercan en ese mismo precepto a a consecución de una "obra maestra" ya definida. En esta tónica de pensamiento he escogido 7 obras que me han inspirado durante mi recorrido arquitectónico y estoy convencido que cada arquitecto debe así hacerlo para comprender quién es y hacia dónde va?. Realmente uno no es un huérfano y tampoco debe pretender serlo. Si hablamos de siete, estamos hablando de orden y organización. Toda creación tiene siete momentos y ninguna cosa materializada podría escapara a los siete pasos y a las siete consecuencias, ni tampoco saltar las siete causas. He escogido la numeración por medida energética que tiene que ver con la influencia con la que llegaron a mi, no en tiempo sino en comprensión.

PRIMERA OBRA MAESTRA
La primera vez que vi este edificio del arquitecto español Rafael Moneo terminado en 1998 y que se corresponde al Ayuntamiento de Murcia, tres años después de haberme graduado como arquitecto, me pareció la perfecta consecución de armonía con el entorno edificado sin perder las virtudes esenciales y los valores personales del proyectista. La fachada doble concebida con asimetría dentro de la sobriedad simétrica es lo que me llamó la atención. Dos paradigmas se rompían con ella. La transmisión vertical de fuerzas base-capitel y el uso y disposición como modelador de lo manifiesto. Detallosamente dispuesto en su obra material civil con materiales muy bien escogidos, inspira perfección y emulación inmediata. No cabe duda que hubo un misticismo decidor en el organigrama de flujos de poder, esto muy evidente y como bien lo explica el propio arquitecto en la creación del balcón del burgomaestre al nivel del balcón del arzobispado al frente de ésta edificación. Mantiene una filosofía moderna de cómo enfrentar el programa arquitectónico, pero no se deja llevar totalmente por él. Obra Maestra.


SEGUNDA OBRA MAESTRA
Pasaban los años de estudio en la facultad y no dejaba de admirar en todo sentido la obra del arquitecto suizo Mario Botta de influencia italiana. Era un acontecimiento mirar como en su interior se debatían en conflicto las fuerzas encontradas de la arquitectura moderna con la ruptura historicista del postmodernismo en arquitectura, manifestándose este conflicto en obras que sin duda admiraron al mundo. Un conflicto llevado con madurez a la tela de juicio de la consciencia pública. Este era el conflicto que marcaba el acontecer mundial en la obra arquitectónica. Un conflicto que dejó huella indeleble en la comunidad creativa de hoy. Un conflicto cuya catarsis encontró salida en Botta a través del detalle. Detalle que lleva la marca del arquitecto en sus diferentes obras, que lo acercan a la perfección italiana utilizando materiales comunes conjugados con valiosa armonía. No cabe duda que su mística fue el detalle en la disposición espacial de los locales tomados fuera de costumbre en sesgo, en diagonal, en circulo rompiendo el paradigma ortogonal y ensalsando los planos, los volúmenes y sus uniones, fiel reflejo esto último de la filosofía imperante en ese momento de buscar el diseño en dónde dejó de estarlo, en el detalle. Apreciamos a continuación la Casa Losone en Ticino en Suiza, terminada en 1989 y que refleja la maestría del arquitecto Botta, ya que en ella se muestran todos los conflictos de su pensamiento pero elevados a la trascendencia de una obra filosófica puesta en el espacio tridimensional, con el detalle en disposición y construcción de un verdadero artesano consciente que hace arte de su oficio. Cuando una obra así se muestra no cabe sino ver que su mística es comprender los propios dilemas y aunarlos en una "obra maestra"


TERCERA OBRA MAESTRA
Esta es una obra maravillosa del ingenio humano en toda su extensión. Solamente con las herramientas de ese hoy se podría ejecutar una obra parecida. No solamente desde el punto de vista de su construcción sino por su concepción y diseño. Solamente un arquitecto como Sir Norman Foster, paladín de la alta tecnología podría haber enunciado para el mundo este texto tan poético de ciencia envestida de tecnología digital; de filosofía de vida entregada al avance tecnológico como elemento decidor de la vida contemporánea. Una obra cuya mística es lograr el desarrollo, palabra clave de una visión productiva del mundo, para mi gusto de mal gusto, pero la clara esencia de una directriz de pensamiento que consigue a pesar de estar atormentada por los dejos que la misma tecnología a dejado al mundo de contaminación y destrucción ambiental, pero consecuente con su pensamiento e instrucción. Una obra de arte del detalle y la forma fuera de toda racionalidad sino completamente orgánica. Aquí existe convergencia de ideas arquitectónicas varias que no hacen un caos sino que fluyen como el agua del Támesis ante quien se levanta. Es el "City Hall" de Londres. Finalizado en el 2002 con 50m de altura es una "obra maestra" de la arquitectura contemporánea.


CUARTA OBRA MAESTRA
El pensamiento Zen ha provocado una revolución cultural en occidente, introduciendo ideas fundamentales de meditación, silencio, presencia, en cada acto humano y también en la arquitectura. Esta se ha visto vivificada con los nuevos paradigmas de consciencia que tiene que ver con la limpieza, la sencillez, la exaltación de los elementos por su propia existencia. Esto ha provocado cambios de conceptos, de filosofías que han desembocado en lo llamado "minimalismo" que es la justa suma-resta de valores de lo mejor de cada planteamiento. Lo mejor de la arquitectura moderna, lo mejor de la tecnología, lo mejor de lo sostenible, lo mejor de lo sustentable, expresado siempre con volúmenes simples muy al estilo internacional, pero siempre con el trasfondo de pureza y reflexión. Esta vivienda conocida como la "Casa del Acantilado" del arquitecto español Fran Silvestre construida en en año 2012, es la muestra palpable del arte de lo sencillo expresado con la tecnología más pura sobre planteamientos disposicionales modernos pero con toques sensibles que provocan en el observador emociones sobrenaturales y místicas, trasladando su pensamiento hacia preguntas existenciales y hacia la plena observación de la pureza, de la presencia. Una "obra maestra" manifestada en lo simple por lo complejo de todo lo que ha ella ha llevado.


QUINTA OBRA MAESTRA
Realmente la lucidez de un momento es lucidez por siempre. Fuerte fue la impresión mundial cuando en los Juegos Olímpicos del año 2008, el Estadio Nacional de Pekín presentara su formalidad como un "nido de pájaro" propuesto por los arquitectos suizos Herzog Jacques y Pierre de Meuron, con el que inauguraron no solamente las olimpiadas sino una verdadera corriente universal en la arquitectura de las "pieles" y las "exoestruturas" ya utilizadas anteriormente pero que en esta obra encontraron la plataforma que catapultó la consciencia arquitectónica hacia ella. Fue golpe certero su aparición y no pocos arquitectos fueron influenciados y se inclinaron al uso de estas pieles en las edificaciones. Se había abandonado completamente la idea de que la forma tenía un sustento funcional, sino que se volvía al antaño uy ancestral sentido del mensaje, del simbolismo, del sentido, se transmitía una metáfora, una lectura dejada por muchos años por los arquitectos modernos e internacionales. Una obra importantísima dentro del proceso creativo de lo contemporáneo. Aquí se vislumbra el arte en su mayúscula expresión de delator, de guía, que pone en evidencia lo obvio, de lo que es más oculto por su propia naturaleza de estar ahí sin ser visto. Una "obra maestra" de la arquitectura.


SEXTA OBRA MAESTRA
Una obra maestra inspira con la simplicidad del rayo de luz en la oscuridad.  Para el arquitecto japonés Toyoo Ito fue tal momento cuando para diseñar la Mediateca de Sendai-Shi en 2001, enfrentara su pensamiento hacia solventar la estructura de la edificación como siempre lo habían hecho arquitectos e ingenieros o convertir esa estructura en la solvencia vegetal de un árbol. La luz se hizo a través suyo y de la plena complacencia con la forma estructural natural puso a tono su proyecto generando sostenes quebrados huecos en toda la edificación. El resultado fue una puerta, una puerta entera a las nuevas posibilidades estructurales en el devenir arquitectónico. Se hizo luz y claridad en las losas sostenidas por tubos que aunados formaban bosques enteros de claridad y belleza. Nacen los edificios transparentes en donde las niveles están conectados visualmente por aquello que lo sostiene. Una "obra maestra" de la arquitectura que plasmó la filosofía en ciencia y esta en tecnología capaz de convertirse en verdadero arte trascendente. 


SÉPTIMA OBRA MAESTRA
Para la fecha no existe otra posibilidad estructural que las cajas rígidas. Los pórticos y las estructuras aporticadas van siendo relegadas de la constitución material de las edificaciones poco a poco y solo quedan ya para casos poca dificultad. Si bien estas son solventes en su diseño, presentan graves problemas de estabilidad cuando de sismos se trata. Mientras tanto, las soluciones en "caja rígida" en las que las losas y las paredes de la edificación forman envolventes capaces de trabajar en conjunto para transmitir cargas de cualquier tipo sin necesidad de separar los elementos de sostén de aquellos superestructurales ganan cada día fuerza. Como siempre es la batalla del hombre, del arquitecto con la gravedad y su brutal atracción la que define tendencias y hasta órdenes arquitectónicos. Una "obra maestra" no podría estar exenta de ello. En la arquitectura de los arquitectos argentinos Besonías-Almeida, existe maestría en el uso de las cajas rígidas de concreto armado. Aquí en la "Casa AV" en Mar Azul en Argentina realizada en el año 2011 se encuentran plasmadas la ciencia sismo resistente, conjugada con la filosofía minimalista zen en su aspecto de respeto e integridad, cuya mística se asoma a través de los grandes vitrales materializados con la artística concepción de quién es maestro. Este grupo de arquitectos han logrado plasmar un evento técnico en una obra de arte con la naturalidad de la naturaleza misma. Una "obra maestra" de arquitectura contemporánea.






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